La prevención es una actitud

 Cat: Consejos

Sin darnos cuenta, llega un día en el que necesitamos cierta ayuda para hacer algunas cosas que antes hacíamos sin esfuerzo. Pero a menudo no queremos verlo. Incluso oponemos mucha resistencia y lo negamos. Especialmente cuando se trata de permitir que estén pendientes de nosotros o que otros nos cuiden. A muchas personas no les gusta admitir que sienten inseguridad o que necesitan atención y los miembros de la familia no siempre saben cómo abordar el tema.

Desafortunadamente, entre todos se establece un pacto de silencio y se niega la necesidad. “Pero qué le va a pasar a mamá… si está estupendamente”. Otras veces es la propia persona mayor, quien nunca ha pasado por una situación como esa y que además no quiere molestar, la que se cierra en banda ante cualquier tipo de ayuda: “No os preocupéis por mí. Yo me apaño sola”.

Nadie sabe cómo abordar la situación, y además, surgen diferencias entre los hermanos basadas en diferentes puntos de vistas, diferentes formas de afrontar los problemas, diferentes situaciones vitales y economías. Se genera así una situación que lleva a casos en los que la persona mayor puede pasar años sin apoyo o ayuda.

Esto sólo cambia, cuando ya no hay vuelta atrás. Casi siempre hay un detonante que pone fin a esta situación de duda. El problema es que en muchas ocasiones este detonante es excesivamente grave e irreversible. Trae consigo consecuencias que podrían haber sido evitadas si se hubiera actuado con anticipación y utilizando los recursos adecuados.

Negar lo evidente, nunca es la solución. Debemos orientarnos a la prevención en lugar de  negar la evidencia y esperar ingenuamente a que no ocurra nada y que todo siga igual.

¿Cuándo debo empezar a tomar medidas?

OBSERVAR. Es necesario poder detectar y reconocer cuándo es el momento de comenzar a tomar pequeñas decisiones que introduzcan cambios que se convertirán en apoyos ligeros, casi invisibles, que irán siendo asumidos por la persona mayor poco a poco. Lo mejor es actuar de manera gradual para no necesitar grandes esfuerzos o cambios excesivamente importantes que pongan en contra a la persona. Ellos quieren seguir siendo independientes, no quieren molestar y quieren que se respete su vida, por lo que debemos hacerlo a través de los recursos adecuados (no excesivos) y, por supuesto, contando con ellos en todo momento.

SUGERIR. Aunque hablar sobre la necesidad de cierta supervisión en el domicilio  puede ser incómodo o vergonzoso para algunos, para otros no lo es. Suele ser un descanso y una mayor tranquilidad. Además esto puede fomentar un mayor sentido de independencia y afianzar al mayor a seguir haciendo su vida con seguridad el mayor tiempo posible.

TENER RESPETO. Sentirse apoyado por los suyos es una inagotable fuente de energía que te empuja a seguir estando activo y que, además por otro lado, te proporciona un fuerte y necesario sentimiento de pertenencia.

El servicio ofrecido por Beprevent Hogar es a menudo suficiente inicialmente para permitir que la persona mayor continúe viviendo en su propia casa con independencia y sin necesidad de cambiar de costumbres. A la vez, a los familiares les ofrece tranquilidad a través de una valiosa información en tiempo real que se proporciona a través de una app para el móvil.

Beprevent es el apoyo para todas aquellas personas que desean seguir viviendo en su casa pero que quieren vivir sabiendo que los suyos están pendientes de ellas. Además su orientación hacia la prevención ayuda a la familia a anticiparse a situaciones que a ciertas edades pueden ser definitivas.

Beprevent no te cambia la vida, simplemente la deja como tú quieres.

Publicaciones recientes

Escribe tu comentario

0

Beprevent.es utiliza cookies propias y de terceros. Si continuas navegando consideramos que aceptas su uso Leer más.

ACEPTAR
Aviso de cookies