¿Cómo conciliar la vida familiar y profesional con el cuidado de nuestros mayores?

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El envejecimiento de la población mundial es un hecho. Según los estudios realizados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), se calcula que en 2050 habrá unos 2.000 millones de personas mayores de 60 años en el mundo. España no es una excepción. En nuestro país, se está produciendo un descenso paulatino de la población joven y un incremento de la población mayor de 35 años. Actualmente, somos una de las naciones con mayor proporción de adultos mayores, casi 8 millones y medio de personas tienen 65 o más años. La esperanza de vida de los españoles se sitúa en los 80 años para los hombres y en 85,6 para las mujeres, siendo nuestra población la más longeva de la Unión Europea.

 

El envejecimiento y la necesidad de cuidados a las personas mayores

El creciente envejecimiento de la población se debe a factores diversos, como la disminución de la mortalidad, la mejora de las condiciones de vida, la disminución de la natalidad y los avances de la medicina, entre otros.

Aunque el envejecimiento es un proceso natural, conlleva ciertas condiciones de dependencia, debido al incremento de enfermedades crónicas y degenerativas. Esto hace que los cuidados de las personas mayores por parte de una tercera persona se conviertan en imprescindibles en muchos casos. En la actualidad, casi tres cuartas partes de la población dependiente corresponde a personas mayores de 65 años. Este dato pone de manifiesto que la demanda de cuidados es una consecuencia del envejecimiento de la población.

La pérdida de autonomía física, mental, intelectual o sensorial hace que gran parte de las personas mayores necesiten atención o ayuda por parte de otra de forma permanente para realizar las actividades cotidianas. La situación de dependencia implica a dos personas, el anciano dependiente y el cuidador.

 

Cuando el cuidador de una persona mayor es un familiar

Aunque la actual Ley de Dependencia (Ley 39/2006, de 14 de diciembre, de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las personas en situación de dependencia) prevé la concesión de ayudas para el cuidado de personas mayores dependientes, la realidad es que, en una gran mayoría, estos cuidados se realizan de manera informal por parte de allegados o familiares que no perciben retribución alguna.

Los cuidados no profesionales a personas dependientes son algo tradicional en la sociedad española. Las familias asumen, en casi la totalidad de los casos, los cuidados de las personas mayores dependientes, con las consecuencias que ello implica. El papel del cuidador principal suele recaer sobre la mujer, en muchas ocasiones sin que ella lo haya decidido voluntariamente y sin contar con ayuda por parte del resto del entorno familiar. Pero desde que la incorporación de la mujer al ámbito laboral es una realidad, las mujeres asumen tres funciones: su trabajo en el hogar, su trabajo fuera del hogar y su trabajo como cuidadora.

Los cuidados a las personas mayores se convierten en una forma de trabajo no remunerado, que requiere tiempo, esfuerzo, dedicación y muchos recursos. La consecuencia es un desgaste de la salud física y emocional de la persona cuidadora lo que supone mayor riesgo para la salud de las personas que cuidan. Agotamiento, estrés crónico, depresión, baja autoestima, abandono de las relaciones sociales, conflictos laborales, etc. son síntomas habituales en el cuidador no profesional. Entender esta problemática y aprender a conciliar trabajo y cuidado de una persona mayor es fundamental para vencer el estrés y evitar el agotamiento físico y emocional.

Cómo conciliar trabajo y cuidado de una persona mayor

Compatibilizar el cuidado de personas mayores con el empleo, con otras obligaciones y con la vida personal puede llegar a tener consecuencias muy negativas si no se gestiona adecuadamente nivel organizativo y emocional y se buscan los apoyos necesarios.

Te damos algunos consejos que esperamos sean de ayuda para conciliar tu vida laboral y el cuidado de una persona mayor.

  • Organízate. Elabora un calendario y planifica todas tus actividades, tanto laborales, como cuidados de la persona mayor y tiempo libre para ti.
  • Delega. La colaboración es fundamental para no caer en el estrés y la desmotivación. Distribuye las responsabilidades entre el resto de miembros de la familia a media de las posibilidades de cada uno.
  • Establece prioridades. Algunas tareas son imprescindibles pero otras se pueden posponer. Establece unas prioridades en las que no falte el tiempo para ti.
  • Ten un horario. Fija unos límites en tu trabajo, tanto en casa como en la empresa. Salir a tu hora, no llevarte trabajo a casa y tomarte un respiro cuando lo necesites es tan importante como atender tus obligaciones.
  • Si con todo esto no es suficiente, Busca ayuda profesional. En ocasiones, la carga de trabajo puede llegar a desbordar. Si con planificación y colaboración no llegas a todo, baraja la contratación de un cuidador de personas mayores para que te pueda relevar unas horas al día o a la semana.
  • Utiliza Beprevent. Mantente informado de las rutinas de tu familiar al que cuidadas en todo momento sin necesidad de estar en el domicilio junto a él. Sabrás si se ha levantado, si está desayunando o si ha tomado sus medicinas. ¡Consigue la tranquilidad que necesitas a través de Beprevent App!

 

Si quieres más información envíanos un mensaje o ponte en contacto con nosotros llamando al 900 921 952 y estaremos encantados de conversar contigo.

 

No te sientas culpable por no poder abarcar todo ni por necesitar tiempo para ti

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