Innovación social como estrategia ante el envejecimiento de las poblaciones rurales

 Cat: Innovación, Proyectos

La permanencia de las personas mayores en su medio habitual de vida se logra facilitando y acercando servicios que proporcionen una atención integral a la par de apoyo psicosocial a sus familias cuidadoras

Cada vez más ayuntamientos de pueblos de pequeño y mediano tamaño apuestan por la tecnología para poner en marcha programas «piloto» de atención y acompañamiento a mayores con el objetivo de facilitar la permanencia de éstos en sus hogares y, al mismo tiempo,  luchar contra la despoblación y generar empleo. Se trata de innovadores programas que servirán para testar  nuevos servicios y validar el cambio de modelo asistencial en el hogar que vendrá apoyado con los fondos europeos de resiliencia (Fondos Next Generation).

Los cambios sociales, demográficos y la situación generada por la pandemia de Covid19 han ocasionado el cambio definitivo en la forma de entender el envejecimiento y la provisión de apoyos en el hogar. Muchos servicios fueron suspendidos o se han visto reducidos en su intensidad  y el confinamiento ha obligado a muchos mayores a permanecer en sus casas, lo que acentuó su soledad y evidenció la necesidad de crear nuevos apoyos a domicilio.

Para alcanzar este objetivo desde un ayuntamiento, 4 son los aspectos a resaltar y sobre los que hay que trabajar para conseguir la atención integral de las personas mayores en entornos rurales:

 

1.- Alineación de las distintas CONCEJALIAS hacia la atención a de las personas mayores ¡Una tarea de todos!

El envejecimiento de la población, además de ser uno de los grandes logros sociales de estos dos últimos siglos, se ha convertido en un reto para las sociedades desarrolladas. Esto hace que las
planificaciones de servicios públicos, y entre ellas las que tienen que ver con la provisión de recursos sociales, deban realizarse teniendo en cuenta esta nueva realidad demográfica. En materia de política social, la década de los años ochenta se caracterizó por la conjunción de diversos cambios sociales (demográficos, estructurales, económicos y culturales), que contribuyeron a que la idea del estado de bienestar social fuera tomando fuerza, avanzándose así en concebir la protección social de la ciudadanía desde la óptica de los derechos. Además, frente a tendencias anteriores en las que los problemas sociales de las personas se resolvían en instituciones, se comienzan a concebir respuestas para atender las necesidades de las personas que eviten la salida de éstas de sus entornos habituales de vida.

Si bien, en principio, los servicios de atención a las personas mayores depende de Servicios Sociales, otras concejalías están estrechamente relacionadas como las que tiene que ver con reto demográfico y despoblación, fondos europeos, tecnologías e innovación, desarrollo empresarial, trabajo, etc. Por ello es conveniente que las «otras concejalías» que se ven implicadas, tienen que estar alineadas y tener la sensibilidad adecuada para apoyar el proyecto. Por ejemplo, los presupuestos actuales para servicios de asistencia podrían destinarse a contratar a vecinos de la zona en lugar de a trabajadores de agencias, que necesitan invertir gran parte de su tiempo en desplazarse y que no conocen a los usuarios tan bien como los cuidadores locales.

Por otro lado, será necesario dotar de los presupuestos  adecuados, pero a la hora de medir el impacto, además de evidenciar los efectos conseguidos y los resultados sobre las personas mayores atendidas, también habrán de tenerse otros indicadores como la creación de empresas y empleo, la evolución de la población, etc.

 

2.- Desarrollo de los SERVICIOS DE PROXIMIDAD como estrategia de intervención social ante el envejecimiento de las poblaciones rurales

Largo ha sido el camino recorrido y diversas han sido las fórmulas para desarrollar servicios de proximidad y programas que tenían como elemento central de su actuación una dimensión territorial concreta: la comunidad. Ahora bien, el concepto de proximidad puede entenderse bien como una característica de los servicios o como una tipología de los mismos.

Acercándonos al concepto de proximidad como una característica de los servicios ésta debe ser entendida como una condición deseable para el conjunto de recursos de atención a las personas; es decir que éstos estén pensados desde diseños que permitan una ejecución descentralizada, cercana a las personas y a sus contextos cotidianos de vida, ya que allí es dónde se producen las distintas necesidades. Qué decir tiene la importancia de poder hacer efectiva la proximidad de los recursos en los contextos rurales, a menudo discriminados desde planteamientos planificadores en los que habitualmente se priorizan las áreas donde se ubican los grandes grupos poblacionales.

Entendiendo la proximidad como una tipología de los recursos, los servicios de proximidad pueden ser definidos como los que se dirigen a apoyar la permanencia de las personas en su entorno habitual, promoviendo su autonomía, su independencia en las actividades cotidianas, y su integración social, mediante la prestación de diversos apoyos técnicos, materiales y/o económicos.

Centrando estas reflexiones en las zonas rurales, no es difícil apreciar cómo el envejecimiento de la población, y de manera especial el sobreenvejecimiento (el aumento de la franja de personas de 80 y más años), afecta de modo especial a estos territorios. El envejecimiento en el mundo rural junto con el debilitamiento de la red de apoyo informal, muy acusado debido al fenómeno migratorio de las generaciones más jóvenes hacia las zonas urbanas, convierte a estas áreas geográficas en territorios vulnerables y en riesgo de exclusión social. En este sentido, y aplicando la definición de servicios de proximidad al ámbito rural donde envejecen las personas, la finalidad de éstos ha de ser que las personas mayores puedan permanecer dignamente en sus hogares a medida que envejecen, con o sin miembros de su familia, y de acuerdo con sus preferencias y deseos.

Desde esta concepción, los servicios de proximidad para las personas mayores que viven en contextos rurales deben cubrir, básicamente, tres ámbitos de intervención:

  1. La prevención a través de estrategias proactivas de detección de situaciones de riesgo.
  2. La atención a las necesidades derivadas de las situaciones de dependencia.
  3. El fomento de la participación social, desde la promoción del envejecimiento activo y teniendo como principal referencia la integración de las personas mayores en su propia comunidad.

No podemos, además, obviar el carácter dinamizador que el desarrollo de nuevos servicios de proximidad puede suponer para las zonas rurales, muchas de ellas abocadas a una progresiva
despoblación. El desarrollo de nuevos servicios de proximidad en las zonas rurales, además de procurar atención a las personas mayores y favorecer su permanencia en sus contextos habituales
de vida, genera un impacto positivo en la geografía rural que debe ser destacado. Estos servicios generan empleo, contribuyen a fijar población en la zona y como consecuencia de todo ello, pueden suponer un elemento dinamizador de primer orden para estos territorios.

Ejemplos de servicios: Servicio de Ayuda a Domicilio (SAD), comida a domicilio, servicios asistenciales (fisioterapia, TO, psicología, podología, etc.),  peluquería, servicios de salud (enfermería, farmacia, etc.), préstamo de ayudas técnicas, adaptaciones en el hogar, servicios de acompañamiento, servicios de mantenimiento del hogar, biblioteca móvil, etc.

 

3.- Los CENTROS SOCIALES POLIVALENTES de recursos: un recurso estratégico para el fomento del envejecimiento activo en el mundo rural

La dotación y ordenación de recursos de atención a las personas mayores se ha venido realizando desde criterios demográficos. Equipamientos como las residencias, los centros de día o los centros
sociales suelen ubicarse en las localidades que aglutinan mayores cifras de población, con lo cual es frecuente que las zonas rurales tengan un bajo desarrollo de este tipo de dispositivos de atención.

La equidad en el acceso a los recursos de atención a la población requiere contar con recursos de proximidad que garanticen el disfrute de los mismos a los ciudadanos sin que se produzca discriminación por el lugar de residencia. Con frecuencia esto debe realizarse desde apuestas políticas que defiendan acciones de discriminación positiva para estos lugares. Y a la vez,
logrando diseños de centros que hagan viable y sostenible los recursos de atención, lo cual en los territorios rurales pasa inexorablemente por la coordinación, la optimización y el aprovechamiento de los recursos existentes. Por todo ello resulta imprescindible acudir a diseños de recursos adaptados a las características y necesidades del mundo rural, evitando repetir modelos de atención que han sido pensados para dar respuesta a las necesidades de las personas mayores y familias cuidadoras que habitan las medianas y grandes ciudades.

Los centros rurales polivalentes se convierten, bajo este planteamiento, en dispositivos de atención de alto interés para estos contextos. Los centros rurales polivalentes, con carácter general, pueden ser definidos como recursos de atención social especializada que de forma integrada, y ajustando el diseño de los servicios a las características y necesidades de los territorios rurales, prestan diferentes servicios a las personas en situación de fragilidad psicosocial o dependencia que viven en estas zonas.

Sin poder apostar por la conveniencia de un diseño fijo de estos centros polivalentes de recursos (para cada lugar habrá un diseño óptimo entre lo posible) sí podemos realizar una aproximación a
las principales características de los mismos. Un centro polivalente de recursos de atención a personas en situación de fragilidad o dependencia se caracteriza por:

a) Integrar distintos servicios de atención a las personas en situación de fragilidad o dependencia. Aunque las personas mayores sean sus principales usuarias y destinatarias, se debe posibilitar el acceso a servicios a otras personas que los necesiten (personas más jóvenes con discapacidad, población en riesgo psicosocial…). Un centro rural polivalente de atención a personas en situación de fragilidad o dependencia debería integrar servicios o módulos como los siguientes:

Servicio de alojamiento (10-30 plazas), dedicando la mayor parte al alojamiento permanente y algunas al alojamiento temporal

Servicio de atención diurna (10-30 plazas) dirigido a ofrecer atención tanto a las personas mayores en situación de fragilidad que viven aisladas como a las personas en situación de dependencia que están al cuidado de sus familias.

Servicios de apoyo a la permanencia en el domicilio, incluyendo espacio y equipamientos que permitan la organización de servicios como las descritas en el apartado anterior (comida a domicilio, préstamos de ayudas técnicas, podología, transporte…). Se trata de ofrecer servicios abiertos a la comunidad abandonando la habitual propuesta de que un centro sólo atiende a las personas que allí viven.

b) Proporcionar un espacio que permita la relación social y el desarrollo de proyectos de dinamización y participación social. Un centro rural polivalente de atención a personas en situación de fragilidad o dependencia debe contemplar la existencia de un espacio o módulo de convivencia social desde donde se desarrollen y apoyen actividades, programas y proyectos, destinados a prevenir la dependencia y la vida activa, favorecer la participación social y promover la cohesión social. Propuestas de acción que deben ser realizadas de una forma coordinada con otras organizaciones y recursos de la comunidad y desde un enfoque intergeneracional y abierto a la comunidad.

c) Poder albergar otros recursos o servicios de atención comunitaria en el mismo edificio (culturales, educativos, asociativos, atención sanitaria, servicios sociales municipales…),
posibilitando así la coexistencia de distintos apoyos y permitiendo generar sinergias y actuaciones desde la cooperación entre sistemas, instituciones y organizaciones. Los centros rurales polivalentes, al integrar en un mismo dispositivo (espacio, equipamiento, medios técnicos) recursos diversos, optimiza el uso de los servicios y su eficiencia, evitando las dificultades que con frecuencia los centros aislados tienen en cuanto a su viabilidad.

 

4.- Las TICs como herramientas de innovación social

La ‘brecha rural’ es uno de los principales problemas que plantea el reto demográfico en España. La falta de servicios en el mundo rural, que afecta especialmente a los mayores, obliga a las autoridades de todos los niveles a plantear soluciones sostenibles. La tecnología está transformando la prestación de los servicios sanitarios y asistenciales. El uso de soluciones digitales ofrece multitud de ventajas a los usuarios y a los cuidadores por igual. Posibilidades de seguimiento a distancia y mejoras logísticas que eran inimaginables hace tan solo unos años ahora son una realidad. Cuando se emplean correctamente, las últimas tecnologías pueden mejorar tanto la calidad de la asistencia como la cohesión social. Además, desde una perspectiva administrativa, el coste económico de la prestación de servicios asistenciales puede reducirse considerablemente, especialmente en los entornos rurales.
Mejor asistencia domiciliaria gracias a la tecnología de Beprevent
Beprevent ofrece un servicio de monitorización de rutinas de los usuarios a servicios de asistencia domiciliaria de zonas rurales. Su tecnología permite adaptar mucho mejor la prestación de asistencia a las necesidades de cada usuario. Gracias a esta mayor precisión se consigue un mayor alcance en el servicio y se malgastan menos recursos. El resultado final es positivo para los municipios, para los proveedores de servicios y para las familias.

Beprevent es una herramienta TIC que mejora los servicios ofrecidos a las personas mayores mediante la información del comportamiento de la personas a través del uso que hace de diferentes objetos cotidianos del hogar y que  permite personalizar cualquier servicio público de asistencia domiciliaria en regiones periféricas y poco pobladas. Beprevent ahorra tiempo y reducen la necesidad de desplazarse  lo cual beneficia tanto al usuario como al profesional del servicio y permite la elaboración de planes estratégicos para la introducción de servicios de atención a distancia asociados a diferentes servicios (SAD, centros de día, teleasistencia, seguimiento farmacoterapéutico, etc.).

Esto mejora la aceptación y la eficacia de los servicios. Por ejemplo, se puede acceder a servicios de seguimiento a distancia que proporcionen información personalizada centrada en el usuario sin
necesidad de desplazarse por lo que se reducen las visitas innecesarias de los profesionales.

Una combinación inteligente de proyección social y tecnología digital ayuda a los distintos proveedores de servicios de asistencia a coordinarse y optimiza el alcance de dichos servicios

A través de este modelo se posibilita que en los territorios rurales se desarrolle el conjunto de servicios garantizados por la Ley de Promoción de la Autonomía personal y atención a las Personas en Situación de Dependencia (SAAD) evitando desarraigos del entorno habitual de vida. Se facilita que el modelo del envejecimiento activo en su total extensión (salud, seguridad y participación) sea también una realidad en el mundo rural, habitado en gran parte por personas mayores que desean seguir viviendo en condiciones de dignidad en sus lugares de referencia vital.
Para finalizar, sólo resta destacar de nuevo, el impacto positivo que en los territorios rurales tiene el desarrollo de estos nuevos recursos de atención. Además de posibilitar que las personas mayores permanezcan con una mejor calidad de vida en sus lugares de residencia, potencian una participación más activa de estas en su comunidad, lo que ya en sí entraña gran valor e importancia ya que en muchas ocasiones las personas mayores permanecen aisladas, pasivas, e invisibles en estos territorios, a pesar de ser un grupo social que en algunos ayuntamientos supera el 40% de la población. Y un aspecto fundamental: la creación de nuevos servicios de atención a las personas mayores genera nuevos empleos, contribuyendo con ello a activar la economía y a fijar población en la zona. Por todo ello, los servicios sociales en las zonas rurales se convierten en un claro elemento de dinamización del mundo rural.

¡La apuesta merece la pena!.

 

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