Control de la alimentación en personas mayores que viven solas

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El 45 por ciento de las personas mayores que viven en sus domicilios no realiza una dieta saludable, lo que explica que cerca del 35% esté en riesgo nutricional, y que un 7% esté desnutrido. Por ello el envejecimiento se asocia a un riesgo 3 veces mayor de presentar desnutrición.

A día de hoy, la malnutrición se ha convertido en uno de los grandes síndromes geriátricos y un factor de fragilidad en nuestro entorno. En España, en menos de 30 años se ha duplicado el número de personas mayores de 65 años. Se considera que 1 de cada 3 se encuentra en riesgo de desnutrición. Además, nos encontramos que cada vez somos o seguimos siendo activos a edades más tardías gracias al aumento de la esperanza de vida. Disfrutar de una vejez activa y saludable depende de múltiples factores entre los que se encuentra una adecuada alimentación y mantener una buena condición física.

La mala  alimentación en personas mayores suele ser frecuente en personas que viven solas, o en aquellas que padecen depresión o deterioro cognitivo, por falta de apetito, entre otras

Mayor riesgo de desnutrición

Las personas mayores que viven solas no suelen realizar una dieta adecuada, bien sea por sus limitaciones para realizar actividades cotidianas, como salir a comprar o preparar la comida, por una falta de adaptación de los platos a su condición fisiológica y envejecimiento (dificultad en la masticación y/o deglución, pérdida de olfato o del gusto, polimedicación, etc.), por falta de conocimiento de los alimentos, las raciones, malos hábitos culinarios, lo que les lleva a recurrir a dietas y productos inadecuados que acaban en una dieta desequilibrada. Tanto por defecto como por exceso de nutrientes, estas situaciones conducen a un estado de fragilidad, lo que se traduce en mayor riesgo de caídas y más discapacidad.

Factores que incrementan el riesgo de un estado nutricional precario: mala dentición, alteración del gusto y del olfato, alteraciones digestivas, enfermedades crónicas, enfermedades agudas graves, incapacidad física, alcoholismo, depresión, deterioro cognitivo, viudedad, aislamiento social, escasos ingresos económicos, bajo nivel cultural y polimedicación, sobre todo si se consumen fármacos anorexígenos (algunos antibióticos, antiinflamatorios no esteroideos, digoxina, furosemida, fluoxetina y sertralina, entre otros). Estos factores de riesgo además se interrelacionan, se acumulan y se vinculan también con la dificultad en obtener los alimentos, en su preparación, en su ingesta y en la digestión y absorción de los nutrientes.

En un adulto mayor, un  estado nutricional insuficiente se asocia a complicaciones potencialmente severas que afectarán a su calidad de vida. Cuando la dieta no cubre las necesidades de energía, proteínas y otros nutrientes se desarrolla una situación de riesgo nutricional con pérdida involuntaria de peso. Esta deriva, finalmente, en un cuadro que genera efectos adversos que implican alteraciones funcionales o clínicas y que pueden cursar con empeoramiento de enfermedades crónicas y afectación de su calidad de vida.

Los requerimientos nutricionales de las personas mayores son mucho mas exigentes de lo que puede parecer

Los problemas de salud asociados a la edad conllevan que un elevado porcentaje de personas mayores no cumpla la ingesta proteínica recomendada. De hecho, cuando la cantidad optima no se alcanza, las consecuencias son múltiples: riesgo de pérdida de masa muscular, deterioro funcional y dependencia, alteración en la función inmune (riesgo de infecciones), mala cicatrización de heridas, etc. Esta situación se agrava en personas que padecen enfermedades crónicas o demencias, ya que la desnutrición contribuirá a empeorar su estado de salud. Además, en algunos casos estas patologías por sí mismas ya suelen conllevar una pérdida progresiva de peso.

Los primeros síntomas que alertan de una posible falta de  alimentación en personas mayores

Conviene estar atento a determinados signos que nos pueden alertar de una posible desnutrición, especialmente en personas con enfermedades relacionadas con malnutrición y polimedicados.
La constante pérdida de peso no intencionada en los últimos meses es uno de los síntomas más evidentes. Otras situaciones que pueden contribuir a la fragilidad y que, por tanto, nos pueden indicar que existe un problema son:

  • Falta de apetito de manera reiterada
  • Debilidad muscular y menor masa ósea que pueden llevar a caídas y fracturas
  • Falta de energía
  • Debilidad del sistema inmunitario que aumenta el riesgo de infecciones
  • Anemia por falta de nutrientes esenciales
  • Mala cicatrización de heridas, etc.

Por tanto, hay que estar alerta con personas que bajan significativamente de peso y al preguntarles sobre su alimentación y actividad, nos comentan una falta de apetito, problemas con la dentadura, que se sienten decaídos, depresivos… si viven solos, apenas salen a la calle debido a sus dificultades de movilidad o no realizan todas las comidas recomendadas al día, o no se trata de comidas completas con aporte de todos los nutrientes necesarios para cubrir sus necesidades.

La desnutrición provoca la aparición de múltiples problemas, ya que empeora el estado de salud general de la persona haciendo que aumenten las visitas al médico (más riesgo de hospitalización y mayor riesgo de fallecimiento) y que la recuperación de posibles cirugías o enfermedades sea más lenta.

Consecuencias económicas

Asimismo, las desnutrición relacionada con la enfermedad constituye un problema sanitario de elevada prevalencia y altos costes. Afecta a unos 30 millones de peroras en Europa y conlleva un coste asociado de unos 170.000 millones de euros anuales. . En España, según lo datos del estudio Predyces el 23% de los pacientes mayores ingresados en los hospitales esta en riesgo de desnutrición. De hecho, como resultado de la prevalencia de la desnutrición relaciona con la enfermad y del uso de recursos sanitarios asociados a la misma, el Sistema Nacional de Salud español afronta un coste superior a los 1.100 millones de euros al año.

Recomendaciones básicas

Hemos de tener en cuenta que la nutrición es algo que vas más allá de la ingestión de los alimentos y que hay una relación directa entre la alimentación, el mantenimiento de la salud y el desarrollo de enfermedades crónicas. Es, por tanto, vital fomentar buenos hábitos nutricionales para poder prevenir o retrasar la aparición de enfermedades asociadas al envejecimiento y, a su vez, revertir o también retrasar situaciones de desnutrición en estas personas, mejorando su calidad de vida y bienestar.

El 45% de los ancianos que viven solos no tienen una dieta saludable

Un prototipo de dieta recomendada es la “dieta mediterránea” que se caracteriza por un alto consumo de frutas, verduras, pescado azul, legumbres, frutos secos y aceite de oliva. En cualquier caso, lo importante es que la alimentación sea completa, variada y equilibrada. Esto implica que debe incluir todos los grupos de alimentos, en cantidades y proporciones adecuadas para cubrir las necesidades del organismo, el mantenimiento de las funciones vitales y asimismo evitar alteraciones nutricionales tanto por exceso como por defecto.

Por otro lado, es importante no olvidar que las comidas son un acto social y, por tanto, deben ser placenteras. Así que en la medida de lo posible, hay que evitar menús monótonos y limitados que fomenten desinterés.

La práctica regular de “ejercicio” es fundamental para mantener la autonomía en las actividades de la vida diaria. Esta debe estar adaptada a las limitaciones de cada persona y debe practicarse a diario y de manera fácil. Por ejemplo, el simple hecho de subir escaleras, realizar a pie desplazamientos cortos o cuidar de las plantas del jardín, ya entraría dentro de las recomendaciones de actividad física para una persona mayor.

Todo esto es posible si hay implicación del profesional de la salud. Ya sea el médico de atención primaria, geriatra, farmacéutico y/o enfermero, así como familiares y cuidadores.Ya que son el pilar básico para fomentar buenos hábitos alimentarios y contribuir a que las personas mayores conserven su autonomía y bienestar y, por tanto, lleven un envejecimiento activo y saludable.

 

Beprevent te ayuda a detectar situaciones de alimentación en personas mayores  no adecuada o desnutrición en personas mayores que viven solas

Beprevent es una solución de monitorización de rutinas en entorno doméstico multipropósito que te permite realizar un seguimiento de las actividades de tu ser querido. Es, por tanto, una herramienta preventiva que permite la detección signos asociados a la desnutrición o hábitos inadecuados en las personas mayores. De otra manera serían muy difíciles de detectar o pasarían desapercibidos, sobre todo, en quienes no parecen estar en riesgo. Descubrir este tipo de problemas en las primeras etapas puede ayudar a prevenir complicaciones y evitar el empeoramiento de  enfermedades muy comunes en este grupo de población, como hipertensión, diabetes, obesidad o colesterol elevado.

 

¿Qué objetos pueden ayudarme a realizar un seguimiento adecuado de la alimentación en personas mayores que viven solas?

A) Objetos y electrodomésticos relacionados con sus hábitos alimenticios

  • Puerta de la calle – Monedero – Carro de la compra: tener una adecuada alimentación requiere llevar una vida activa que te permita salir a comprar con regularidad para adquirir los alimentos adecuados.
  • Frigorífico: conocer la frecuencia con al que se guardan/sacan los alimentos del frigorífico nos muestra unas pautas horarias que nos dan una clara indicación de las rutinas alimenticias (almacenamiento, cocinado, etc.).
  • Microondas: se trata de un electrodoméstico muy utilizado por persona mayores que viven solas ya que permite calentar y preparar pequeños platos para una sola persona por lo que nos servirán también para conocer los horarios de comidas y su regularidad.
  • Mechero eléctrico: utilizada en muchos hogares su uso es indicativo del inicio de la preparación de la comida o de la toma de café/infusión.
  • Cajón de la cocina – Armario de utensilios – Despensa – Puerta del gas: lugares donde se guarden utensilios de uso tanto para la elaboración de los alimentos como para su preparación o ingesta.
  • Otros: Bote de café, Caja de infusiones, Tostador, etc.

Un  anciano necesita un 25% mas de proteína que un adulto

B) Objetos y dispositivos relacionados con su actividad diaria

  • Armario de la ropa – Armario del baño – Mampara de la ducha – Estuche de la máquina de afeitar – Cepillo del pelo: el mantenimiento de las actividades básicas de la vida diaria (vestido, higiene, etc.). Es fundamental para conocer el nivel de actividad. La persona cuya alteración puede ser indicativo de una situación de desnutrición.
  • Caja de la dentadura –  Caja de audífono – Andador/Bastón: debemos también estar informados a cerca del uso habitual de aquellas ayudas técnicas. Así como ortesis o prótesis que el usuario necesite para mantener su nivel de vida habitual.

C) Consumo de medicamentos y pruebas

  • Caja de medicinas: la toma de medicamentos está casi siempre asociada a las comidas. Es muy importante conocer si el usuario tiene la adecuada adherencia a su tratamiento farmacológico.
  • Complementos alimenticios: muchas personas mayores cuentan con complementos alimenticios para cubrir ciertos déficits. Su seguimiento es también importante a la hora de conseguir un estado nutricional adecuado.
  • Estuche de glucómetro – CPAP – Tensiómetro: algunas enfermedades conllevan la interacción con ciertos dispositivos de manera regular. Lo que nos puede ayudar en le seguimiento de dichos hábitos.

D) Otras actividades

Es muy importante mantenerse alerta. Las actividades cuya alteración puede significar una señales de alerta. Tanto la disminución de su nivel general de actividad como el abandono de actividades habituales puede ser indicador de una alteración que puede afectar a su alimentación. En este caso, el abandono de actividades de ocio y placenteras suele ser un  evidente indicador de una probable situación  de deterioro (deterioro cognitivo, depresión, etc.)

  • Objetos relacionados con actividades placenteras y de ocio: Mando de la TV – Bolsa de la costura – Gafas para lectura – Caja de pintura, etc.
  • Objetos relacionados con su patrón de ciclo sueño: Radio – Despertador – Mando de la TV – Cajón, etc.

Si cuidas de una persona mayor que vive sola puedes encontrar más información sobre Beprevent pinchando AQUI. Si quiere quieres consultarnos alguna duda puedes hacerlo llamando al 900 921 952 o enviándonos un mensaje a info@beprevent.es ¡Estaremos encantados de hablar contigo!

Para más información respecto a la selección de los objetos: Objetos inteligentes y ¿Cómo conseguir la mejor combinación de objetos?

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