Prevención, principal estrategia en la Ley de Dependencia

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El hecho que una persona pase a ser «dependiente» supone un fuerte incremento del gasto tanto para la familia como para la Administración. Y este «gasto» no se refiere, en el caso de la familia, únicamente a dinero sino que supone inversión en tiempo, esfuerzo y sacrificio, poniendo muchas veces en juego el propio proyecto vital del cuidador. Esta preocupación constituye un tema recurrente en todos los ámbitos (políticos, sociales, familiares, etc.). El envejecimiento y la inversión de la pirámide poblacional ha puesto en el punto de mira esta problemática.

La Ley de Dependencia que en realidad se llama, Ley de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las Personas en Situación de Dependencia, en su artículo 2 define la dependencia como el estado de carácter permanente en que se encuentran las personas que, por razones derivadas de la edad, la enfermedad o la discapacidad, y ligadas a la falta o a la pérdida de autonomía física, mental, intelectual o sensorial, precisan de la atención de otra u otras personas o ayudas importantes para realizar actividades básicas de la vida diaria o, en el caso de las personas con discapacidad intelectual o enfermedad mental, de otros apoyos para su autonomía personal.

La aprobación de esta ley supuso una toma de conciencia social de que las personas con limitaciones para realizar actividades de la vida diaria no pueden vivir a expensas  de los cuidados y los recursos proporcionados por sus familiares y amigos. Es por esto, por lo que la prestación por dependencia se ha configurado como el cuarto pilar del Estado del Bienestar. Pero la creación de esta ley no sólo persigue la definición de una serie de servicios y prestaciones económicas, sino que recoge también el desarrollo de programas que fomenten la prevención de situaciones de dependencia. Y esta segunda parte, se está mostrando más adecuada tanto para la sostenibilidad del sistema como para, lo que es más importante, el aumento de la calidad de vida de las personas mayores.

Así, la Ley de Dependencia recoge en su artículo 13 que la atención a las personas en situación de dependencia deberá orientarse a la consecución de una mejor calidad de vida y autonomía personal, en un marco de efectiva igualdad de oportunidades, de acuerdo con los siguientes objetivos:

  • Facilitar una existencia autónoma en su medio habitual, todo el tiempo que desee y sea posible.
  • Proporcionar un trato digno en todos los ámbitos de su vida personal, familiar y social, facilitando su incorporación activa en la vida de la comunidad.

Como podemos ver centra sus objetivos en la autonomía remarcando y poniendo en valor que ésta debe desarrollarse en el entorno habitual y en su comunidad de referencia.

Hemos de ser conscientes que el incremento de recursos que se produce al pasar de «no-dependiente»  a «dependiente» refuerza la importancia de las estrategias preventivas. En este sentido la propia Ley de Dependencia establece en su Artículo 21 como principal estrategia la prevención de las situaciones de dependencia que tiene como objetivo retrasar el inicio o agravamiento de la discapacidad, así como sus efectos secundarios mediante el desarrollo de actuaciones de promoción de condiciones de vida saludables y programas específicos de carácter preventivo.

 


Es necesario el desarrollo de estrategias y recursos que se orienten hacia la prevención que requieran intervenciones ligeras, de bajo coste y orientadas a la población todavía no-dependiente. Actuar en el lado izquierdo de esta escala reporta beneficios para las personas mayores, para su familia y para la sociedad en genera.

 


 

Desde Beprevent apostamos por la prevención a través del seguimiento de las rutinas y las costumbres de las personas mayores o con discapacidad en el hogar mediante el uso que éstas realizan de objetos cotidianos lo que favorece la creación de entornos protectores que nos mantiene informados de su estado y anticipan posibles situaciones de dependencia futuras.

Beprevent es una herramienta que puede utilizarse en programas de prevención de caídas, detección del uso inadecuado de la medicación o de falta de adherencia a tratamientos, para la evaluación de la dieta o para el seguimiento de enfermedades habituales en la población mayor como la diabetes, EPOC o la hipertensión. Se trata de una herramienta sencilla, de bajo coste y que además no requiere una formación específica. Su uso genera importantes beneficios tanto individuales como sociales.

  • Por una parte, la persona mayor se siente más segura para seguir desarrollando de forma independiente su vida cotidiana en su casa y en su entorno.
  • Por otra, su familia a través de la información consigue la tranquilidad necesaria para seguir cuidando sin la sobrecarga habitual en estos casos.
  • Y por último, el seguimiento y la detección de situaciones irregulares permite la promoción de hábitos de vida saludables y la construcción de entornos seguros que reducen la probabilidad de sufrir accidentes y retrasan el avance de ciertas enfermedades.

Sin duda, estos beneficios se traducen en una reducción de la morbilidad y un considerable ahorro para la familia y la Administración a través de la contención del gasto.

Para más información puedes visitar nuestra web y ponerte en contacto con nosotros a través del correo info@beprevent.es o llamando al 900 921 952.

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