¿Tiene mi madre (o mi padre) una demencia?

 Cat: Consejos

3 sencillas pruebas que orientan sobre el grado de deterioro cognitivo

 

Desde hace tiempo vienes viendo como tu madre (o tu padre) se van haciendo mayores.  Observas su deterioro físico, que ya no tienen la misma agilidad, que les duele las articulaciones, que todo les cuesta más. Lógicamente piensas que se trata del normal proceso de envejecimiento, y te dices a ti misma: “Ley de vida”. Pero un día ocurre algo no habitual que te deja preocupada, como le pasó a Juana. Una mañana, mientras hacía la compra junto a su madre, hablaba con ella de los viajes al pueblo y está le contó la primera vez que fueron en coche siendo ella pequeña. Recordaba haber pasado mucho miedo porque llovió muy fuerte durante todo el viaje.

Al cabo de un rato,  de regreso del mercado, su madre comenzó a repetir la misma historia. Sin motivo, comenzó a contarle, como hacía unos minutos, el viaje al pueblo que había hecho en su juventud aquel día de lluvia.

Juana, un poco sorprendida, la miró y le dijo: “Pero Mamá, si esa historia me la acabas de contar mientras hacíamos la compra. ¿No te acuerdas?”. Su madre, también sorprendida la miró y le responde: “¿De verdad? No sé donde tengo la cabeza”.

A este episodio le sucedieron otros despistes y olvidos en la compra y las medicinas, los días de la semana  o llamada repetidas para contar el mismo asunto. Juana, entonces, empezó a tener la sensación de que algo raro le estaba pasando a su madre.  Esos despistes y esos olvidos nunca habían sido propios de ella. ¿Serían cosas de la edad? No sabía si se trataba de un proceso normal de envejecimiento o si eran los primeros síntomas de algo malo. Algo como lo que le había pasado a su tía, la hermana de su madre. Quizá estuviera empezando a tener una demencia.

Esta situación de incertidumbre es vivida por muchos hijos que ven como sus padres comienzan a tener pequeños fallos en su memoria, su atención e incluso en el lenguaje. A veces quieren decirnos algo pero no encuentran la palabra. Es el fenómeno de la punta de la lengua.

Aunque el diagnostico siempre tiene que hacerlo un profesional, ya que la capacidad cognitiva puede verse afectada por una infección, una depresión u otros procesos y, por tanto dar lugar a errores, no es perjudicial realizar una sencilla prueba para acudir posteriormente al médico con esta información objetiva.

Os vamos a recomendar 3 sencillos test:


El test de Pfeiffer

Test diseñado para detectar el deterioro cognitivo en pacientes mayores. Está compuesto por preguntas muy sencillas. Puede utilizarse en personas con un bajo nivel formativo y que tengan deficiencias sensoriales.

Valora: memoria a corto y largo plazo,  atención,  orientación, información sobre hechos cotidianos y capacidad matemática.

Es una de las escalas más utilizadas en Atención Primaria porque es muy sencilla de aplicar y tan solo requiere 5 minutos. Su principal limitación es que no detecta los deterioros leves ni los cambios pequeños en la evolución de la enfermedad.

Valoración del test:

  • De 0 a 2 fallos sin deterioro cognitivo
  • De 3 a 4 fallos con deterioro cognitivo leve
  • De 5 a 7 fallos con deterioro cognitivo moderado
  • De 8 a 10 fallos con deterioro cognitivo grave

Descargar – El test de Pfeiffer 

Test de MoCa (Evaluación Cognitiva de Montreal)

Se trata de un cuestionario útil y breve que sirve para detectar la demencia leve o el deterioro cognitivo leve. En pacientes que ya han sido diagnosticados de sufrir un deterioro leve,  ayuda al médico a identificar a los que están en riesgo de desarrollar demencia en los siguientes seis meses.

Valora: atención y concentración, funciones ejecutivas, abstracción, memoria, lenguaje, capacidades visuconstructivas, cálculo y  orientación.

Requiere unos diez minutos. La máxima puntuación es de 30 puntos y se considera que la persona está normal si obtiene un resultado igual o superior a 26 puntos.

Descargar – El test de MoCa

El test de los 7 minutos

Este test fue diseñado para identificar a las personas que sufren demencia. Su principal aportación es que agrupa varios tests que han funcionado bien en la detección de la demencia. No requiere más tiempo que el resto de las escalas cognitivas de cribado.

Test de Orientación Temporal de Benton
Este test cuenta con cinco preguntas básicas que miden la orientación temporal y que se utilizan tradicionalmente en un examen sobre el estado mental.

Recuerdo libre y facilitado
Este test examina la memoria episódica (en la que se recogen los recuerdos de los sucesos que ocurrieron en la vida de una persona y los eventos que esa persona sabe que pasaron en la vida de otros) tras presentar al paciente una serie de imágenes que debe identificar y, posteriormente, recordar.

Test del reloj
Esta prueba evalúa las habilidades visuoespaciales y visuoconstructivas. Ha demostrado ser muy útil en la detección del deterioro mental y la demencia. La persona tiene que dibujar un reloj, con todos los números, con las manecillas y éstas deben marcar una hora determinada.

Fluidez categorial
Esta prueba evalúa la memoria semántica y la estrategia que utiliza la persona para recordar las palabras. Es muy sensible para identificar el deterioro que produce la enfermedad de Alzheimer. El paciente debe decir, por ejemplo, el mayor número de nombres de vegetales que recuerde lo más rápidamente que pueda (1 minuto).

Juana ha convencido a su madre para que haga una de estas pruebas. No le ha dicho para qué, no quiere que se preocupe ni que se sienta evaluada. Por eso, se ha inventado una excusa. Una vez que tenga los resultados, irá a ver a su médico de Atención Primaria a contarle todo lo que está viviendo.

 Descarga – El test de los 7 minutos

Recommended Posts
0

Beprevent.es utiliza cookies propias y de terceros. Si continuas navegando consideramos que aceptas su uso Leer más.

ACEPTAR
Aviso de cookies
× ¿Puedo ayudarte?